Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones

La vocación es la llamada que Dios hace  a todo aquel que se pone a disposición de escuchar donde entregar su vida a los demás. El papa Francisco nos anima en su carta para la jornada a tener como referente a san José.

Él nos da a conocer sus planes con suavidad, no nos deslumbra con visiones impactantes, sino que se dirige a nuestra interioridad delicadamente, acercándose íntimamente a nosotros y hablándonos por medio de nuestros pensamientos y sentimientos.

Nos invita a cultivar nuestra dimensión espiritual haciendo un trabajo de discernimiento vocacional confrontando la realidad de nuestra vida. Es fundamental esta tarea de discernimiento para todo cristiano que se pone a disposición de la llamada de Dios a servir. 

Desde el equipo de PJV de los religiosos Camilos nos ponemos a disposición de todas las personas que desean hacer un discernimiento vocacional alrededor del carisma camiliano: Cuidar y enseñar a cuidar a los enfermos y personas que sufren. Podéis contactar a través del correo  vocaciones@camilos.es

Os invitamos también a visitar la web de la jornada en la que podéis acceder a interesantes testimonios, el material para la jornada, el mensaje completo del papa y la canción presentada por el grupo HAKUNA el pasado 10 de abril. Compartimos con toda la Iglesia esta jornada tan especial para la vida religiosa y nos unimos a la oración y las celebraciones.

http://paraquiensoy.com/

He creído en el amor

Esta Semana Santa es tiempo de profundidad y de renovar la vocación y el sentido de la entrega de nuestra vida, P. Franklin; religioso Camilo de la comunidad de Tres Cantos comparte en somos CONFER el testimonio de su ministerio.

Compartimos con todos esta reflexión que pone en el centro la vocación del cuidado inspirada por el carisma camiliano que se encarna en los Religiosos Camilos:

He creído en el amor

Me ha movido y me mueve el amor hacia el otro, los otros. Durante este tiempo de pandemia, he acudido y respondido con diligencia a las necesidades de los afligidos y débiles; reconociendo en ellos la imagen del mismo Cristo pobre y sufriente. Este Cristo que tiene sed, que tiene hambre, que necesita ser consolado, visitado, vestido, hospedado. En medio de estas necesidades durante este tiempo de pandemia he sido llamado y enviado a ser canal de misericordia en medio de este mundo roto.

Naturalmente, me asaltó la bestia más feroz sobre la faz de la tierra, los temores, los miedos, que los asumo como inherentes a mi condición humana. La soledad la he vivido como oportunidad y tal como decía Schopenhauer, es “una suerte para los grandes espíritus”, ya que me ha facilitado la oportunidad de encontrarme conmigo mismo, para cultivar mi interioridad, la creatividad y el sentido. A más de uno nos suena la canción Resistiré, que se volvió popular durante el tiempo más mortífero y cruel de la pandemia. En mis oídos resonaba particularmente esta frase: “Aunque los vientos de la vida soplen fuerte, soy como el junco que se dobla, pero siempre sigue en pie”. Para mí es el realismo y la esperanza de este tiempo.

Durante este año, he conjugado con mayor intensidad el verbo acompañar y todo lo que implica esto. Sí, acompañar como una “madre que, mirando a los ojos a su hijo, sabe lo que necesita y le acompaña”. Vivo el acompañamiento como una forma de vivir y de ubicarme en la vida. Me siento parte de este pueblo paciente y lo acompaño en su gozo, tristezas, esperanzas. Porque estoy convencido de que sentir que hay otros a tu lado
y con los que puedes hablar, hace la vida más agradable, más cercana, más humana. No olvido que quien está enfermo, en duelo, en crisis, necesita luz, calor, desahogo, escucha, acompañamiento, sentido y fe. Acompañar para mí supone que yo reconozco al otro como mío y que el otro me reconoce a mí como suyo. El otro conoce el tono de mi voz, no es tanto el discurso que yo digo sino cómo lo digo, la autenticidad vivida con enfermos al final de la vida, en tiempo de pandemia, algunos con el virus. Con algunos enfermos, tomándolos de las manos, sosteniéndolos con la mirada, he recitado el salmo que dice: “El Señor es mi pastor nada me falta, que, aunque camine por cañadas oscuras, nada temo porque tú estás conmigo, tu bondad y tu amor me acompañan todos los días de mi vida…”. ¡Cómo no recordar a tantos rostros, de personas al final de la vida que rezaban junto a mí este salmo! Y cuánta verdad que, cuando uno pasa por cañadas oscuras, no ve al
pastor, no ve al acompañante, pero sabe que está allí, porque el calor, el golpe del “bastón” en el suelo, le hace descubrir que él/ella no está solo/a, sino que el pastor está al lado en un momento de la vida de mucha soledad, enfermedad, muerte, duelo, miedo y, sin embargo, la experiencia de saber que no está solo es lo que le permite avanzar en medio de la dificultad.

De san Juan de la Cruz a Casaldáliga

Acompañar, cuidar, con amor al “igual que lo hace una madre cuando cuida a su único hijo enfermo”, es un desafío humanizador para mi vida y un renovar mi profesión de servir a los enfermos y sus familias incluso con el peligro de mi propia vida. No en vano, al acompañar a los otros resuena en mis oídos las palabras de san Juan de la Cruz en su cántico espiritual: “La
dolencia de amor se cura con la presencia y la figura”.

Quiero recordar a un hombre humilde, sencillo, entregado al servicio de los más desfavorecidos, de nombre Pedro y apellido Casaldáliga, que falleció en plena pandemia, el 8 de agosto de 2020, un humanista de entrañas humanizadoras que se pregunta por el juicio final. Y en uno de sus bellos poemas se responde lo siguiente: “Al final del camino me dirán, ¿has vivido? ¿Has amado? Y yo, sin decir nada, abriré el corazón lleno de nombres”. En un lateral que hace de frontispicio del Centro San Camilo donde soy capellán, se recoge una frase de otro gran humanista de entrañas humanizadoras, Camilo de Lelis, que invita a poner “más corazón en las manos”. Es una tarea de todos, ¿te animas a poner corazón en la manos, corazón en los labios?

 

Nuevo significado de la Compasión

José Carlos Bermejo, delegado General de los Religiosos Camilos de la Provincia Española ha participado y apoya la propuesta de cambio para la definición de la compasión.

La cultura de la humanización que promovemos desde el carisma camilianopromueve un cuidado compasivo de la persona que sufre. Tomando como referente la parábola del buen samaritano del evangelio de Lucas hemos ido tiñendo de un nuevo sentido la palabra compasión. El núcleo del carácter compasivo se basa en la capacidad para reconocer el sufrimiento del otro y el compromiso con el que sufre para aliviarlo. Tradicionalmente el término ha estado ligado a una toma de conciencia del sufrimiento desde la lástima y la diferencia de poder entre el que sufre y el que es movido a ayudar.

Desde el Centro San Camilo se lleva  adelante el programa de acompañamiento compasivo de las personas con demencia avanzada. Se centra en el contacto con el enfermo y el cultivo de una presencia comprometida y horizontal que conecta con la persona. Este y otros muchos ejemplos en los que la referencia a la compasión nada tiene que ver con la pena o la lástima.

Por ello; apoyamos esta propuesta de cambio. Somos conscientes de la importancia del lenguaje en la cultura y la bondad de esta evolución que nos ayuda a humanizar el cuidado.

Difundiendo una mirada de cuidado

Una de las claves fundamentales de la misión camiliana es llevar al mundo la esperanza de la Buena Noticia del Evangelio a los enfermos y los que sufren.

Desde la experiencia en las obras en las que cuidamos y acompañamos a las personas que sufren transmitimos y encarnamos el carisma de san Camilo. Pero queremos que trascienda más allá de nuestros muros y llegue a la sociedad. Para ello compartimos nuestra experiencia en distintos medios.

El hermano José Carlos Bermejo, delegado General de la Provincia Española de los Religiosos Camilos comparte en la cadena SER la experiencia del cuidado en tiempos de pandemia. Estas presencias son de gran valor ya que revindican la necesidad de dar a conocer una mirada esperanzada.

Esta mirada es fundamental para atravesar esta situación de crisis y sufrimiento, humanizar los espacios en los que estamos presentes y dinamizar la presencia del voluntariado son clave.

Desde el Cetro san Camilo queremos cultivar un voluntariado camiliano comprometido con la misión y valores de San Camilo. Las personas que comparten nuestra misión en los distintos programas de voluntariado son embajadores y testigos de este legado de cuidar con «más corazón en las manos».

Os animamos a ayudarnos en esta tarea de humanizar y seguir transformando nuestra realidad.

Ministras de los Enfermos frente al Coronavirus

El pasado 17 de abril la prensa italiana, dentro de la innumerable información del coronavirus, comunicaba sobre el contagio producido a 17 religiosas y tres trabajadoras en una de las residencias para ancianas y enfermas de las Ministras de los Enfermos (con quien compartimos la espiritualidad y el carisma de San Camilo)

Compartimos en camilos.es el testimonio de sor Luisa Calabrese, de la situación vivida en dos de las casas más afectadas por la epidemia:

Testimonio

«La pandemia de coronavirus que ha sido tan fuerte y dramática en Italia no ha salvado incluso a nuestras comunidades religiosas. En particular, dos fueron los más afectadas, la Casa Betania en Lucca y la pequeña Casa de la Gran Madre de Dios en Trofarello, Turín.

La Casa Betania, una estructura que alberga a las religiosas ancianas y enfermas de la Congregación, ha sido testigo de la muerte de Marisa Remedi, de 89 años, conocida como sr. Letizia, originaria de Massa Rosa. La hermana Letizia ya tenía problemas respiratorios, el 10 de febrero fue hospitalizada por embolia pulmonar y dada de alta el 29 de febrero. Al regresar a la sala de emergencias del Hospital San Luca el 24 de marzo por la mañana, murió por la noche dando positivo en Covid-19.

Las otras religiosas, diecisiete de veintiuno junto con 3 trabajadores de la residencia, dieron también positivo y, en consecuencia, la estructura siguió el protocolo que proporciona esta emergencia de salud, estableciendo aislamiento para cada religiosa.

«Ha habido momentos terribles», informa la superiora sor Sonia Paolina Freitas, pero ahora las hermanas están bien y esperan el resultado del nuevo test con la esperanza que determine la recuperación para volver a la normalidad y alejar esas nubes que han oscurecido nuestra vida cotidiana, pero no nuestra fe. Nos hemos mantenido incesantes en la oracion y súplicas al Señor en las habitaciones cerradas para detener esta pandemia.

Las hermanas de la comunidad de Piccola Casa -Trofarello (TO) llevan a cabo su misión carismática en la casa de retiro Trisoglio. Una de cada cinco monjas dio positivo por covid-19, sin embargo, una de las que dio negativo acusó los síntomas (fiebre, tos, dolor de garganta) y fue puesta en confinamiento solitario.

Las tres hermanas que afortunadamente estaba bien, han servido incansablemente a los ancianos afectados por el virus. En la fase más crítica de la emergencia de salud, se agregaron otras dos religiosas con gran generosidad y coraje para apoyar a la comunidad, haciendo uso tanto de habilidades profesionales como de dones espirituales.

Como en 1855, cuando el cólera se desataba en Lucca y en toda la Toscana, las hijas de María Domenica Brun Barbantini, fundadora de la Congregación, trabajaron incansablemente para cuidar a los enfermos y enfrentar la situación donde el trabajo era inmenso y el riesgo de infección muy alto. Así que hoy, frente a esta pandemia de Covid-19, se les instó a vivir su carisma de misericordia hacia los enfermos, hasta sus necesidades más extremas, incluso a riesgo de vida.

Tomar, lavar, organizar, detectar los parámetros, permitir que residentes llamen por video a los miembros de su familia, brindar una palabra de consuelo, dar una sonrisa son algunos de los servicios que las Ministras de los Enfermos ofrecen a todos los ancianos y enfermos.

La asistencia física y material es el primer compromiso en el que se expresa la ternura y la misericordia de Dios, pero la asistencia no se detiene en el cuidado del cuerpo sino que se extiende al espíritu, que es el objetivo principal y constante.

Desafortunadamente, varios residentes han muerto y en un momento como este, cuando los funerales no pueden celebrarse y los familiares no pueden estar cerca de sus seres queridos, las Ministras de Enfermos han tratado de compensar estas deficiencias, asegurando la escucha y la comodidad de los ancianos de la casa y acompañando a los enfermos terminales con cercanía y oración.

El ministerio no se extingue con la muerte, el afecto y la correspondencia que nace, continúa incluso después de la muerte de las personas, en la memoria que siempre está viva.

En estos días difíciles, el Papa Francisco a menudo ha hablado de la esperanza, que no quita el dolor pero no decepciona. S. Pablo en el capítulo 8 de la Carta a los Romanos hace un himno a la esperanza, un himno al amor de Dios que es el fundamento de nuestra esperanza.

Todo lo que sucede a nuestro alrededor puede ser motivo de desánimo o dudas «¡Señor, me amas, pero todo se derrumba aquí!». San Pablo nos dice que es en la prueba de que somos más que vencedores, porque el poder de Dios se manifiesta. Todo está sujeto a la transitoriedad, pero si el Espíritu vive en ti, ese Espíritu que levantó a Jesús, también te resucitará. Es decir, eres parte de esa resurrección en este momento.

El carisma camiliano que ve al Jesús crucificado en el hombre sufriente se coloca en el corazón del Evangelio, en el misterio pascual del Redentor, donde el dolor y la muerte se transforman en salvación y resurrección.

Sor Luisa Calabrese

VI Encuentro Latinoamericano de la Familia Camiliana Laica en Perú

Del 25 al 27 de octubre se ha celebrado en el Convento de la Buena Muerte de los religiosos camilos de la Viceprovicia de Perú el VI Encuentro Latinoamericano de la Familia Camiliana Laica bajo el lema “la perla de la caridad en nuestra manos hoy”

Cerca de 90 personas provenientes de diferentes países de América Latina como México, Colombia, Ecuador, Perú, Argentina, Chile y Brasil, han participado en este encuentro. Que ha tenido como novedad la participación de la comisión central de la FCL la Presidente Marie-Christine Brocherieux, Anita Ennis y Maria Bako.

En este encuentro ha participado el p. Neiber cabrera superior de la Comunidad de Buenos Aires y el p. Mateo Bautista, quien se ha incorporado a la Viceprovincia de Perú como parte de un acuerdo interprovincial entre estas dos realidades camilianas

El encuentro ha concluido nombrando a Chile como próximo organizador del VII encuentro que se celebrará en el 2022

Final de los Postgrados en San Camilo

Hoy es un día especial para la comunidad de religiosos Camilos de Tres Cantos ya que finalizan los máster y postgrados del curso 2018/2019.

A lo largo del curso más de 150 alumnos se han formado en las titulaciones y postgrados del Centro de Humanización de la Salud de los Religiosos Camilos. Repartidos entre el Máster de Counselling, el Máster de Intervención en Duelo, postgrado en Gestión de Centros, y los postgrados a distancia de Cuidados Paliativos, Humanización y Pastoral de la Salud.

La formación que impartimos es un elemento fundamental de nuestro carisma ya que vivimos con pasión el cuidado de las personas enfermas y que sufren; y deseamos transmitir lo aprendido para el mejorar los cuidados en todos los rincones.

Una celebración marcada por la característica fundamental de esta casa, que es transformar las experiencias formativas en experiencias de crecimiento personal que concreten los conocimientos técnicos recibidos en las formaciones. La cercanía entre el alumnado y los profesionales-profesores del centro son el sello de identidad de la formación con el sello de San Camilo; así mismo pretenden inculcar en la formación las características que el propio san Camilo de Lelis introdujo en el mundo de los cuidados cercanía, innovación y humanización.

Puede consultar información relativa a los máster y postgrados en este enlace.

Enseñando a Cuidar en San Camilo

Este lunes 8 de abril comienza en San Camilo el curso de formación titulado «Semana del anciano institucionalizado» que durará hasta el viernes 12.

Es de las formaciones presenciales más extensas que impartimos en el Centro San Camilo (sin contar con los máster y postgrados) porque nos parece un tema central en el que debemos avanzar todos los que estamos preocupados por el cuidado y el acompañamiento de los más vulnerables. Las personas mayores institucionalizados son uno de los grupos más frágiles de nuestra sociedad, puesto que esa institucionalización, muchas veces, se convierte y es vivida como la exclusión y reclusión frente a la sociedad de los válidos.

La fragilidad de las personas mayores es una de las fronteras de nuestra sociedad actual que es evitada activamente, y para la Orden de los Ministros de los Enfermos es una responsabilidad animar y promover la visita y permanencia como Hospital de Campaña, en dicha frontera.

En este curso, que se lleva realizando durante varios años en San Camilo ofrece la posibilidad de aprender los fundamentos, herramientas y valores para desarrollar una gestión humanizada de un centro de cuidados.

A lo largo de esta semana se ofrece la posibilidad de participar también en las Jornadas de Alzheimer que dedican un gran espacio de reflexión y profundización en la realidad de esta enfermedad que a tantas personas y sus familiares causa un profundo sufrimiento.

Os animamos a participar y promover estas acciones que ayudan a la mejora en los cuidados de aquellos que son más vulnerables.