El espíritu de Camilo, ya desde los comienzos de la fundación de su Orden, congregó a hombres y mujeres creyentes en torno a su ideal de servicio. El “punto de encuentro” era el hospital, a donde acudían como voluntarios.
A lo largo de la historia, han ido surgiendo diferentes grupos, instituciones religiosas y movimientos de laicos, que hoy siguen haciendo vivo el deseo de San Camilo de “cuidar y enseñar a cuidar” se hagan presentes.